La inquisición española

inquisicionInquirir es indagar, averiguar; de ahí Inquisición; pero la denominación oficial completa de la archiconocida institución española fue Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Hoy no entendemos que la tarea investigadora la ejerza la misma institución encargada de juzgar, pero en su contexto temporal no tenía nada de extraño. Era un tribunal eclesiástico y como tal existía y funcionaba con expreso consentimiento de Roma. De hecho tribunales de ese tipo existieron y funcionaron en Europa en muchas ocasiones y diversas situaciones durante siglos, dependientes directamente de la Santa Sede, con varia relación respecto a los poderes civiles y con duración y rigor diferentes; por supuesto, no faltaron iniciativas similares por parte de las iglesias reformadas tan pronto consiguieron influencia y poder.

Ya en el siglo XII, los cátaros (en griego, puros o perfectos) sembraron la alarma en la Iglesia por su actitud ante la riqueza y el poder del clero. Roma los declaró heréticos y predicó una cruzada contra ellos que tuvo episodios de violencia extrema y se mezcló con contradicciones  políticas entre la Corona Francesa, nobles feudales del sureste del país y la Corona de Aragón. Al fin, la Santa Sede creó un tribunal de inquisición encargado de su erradicación. Al inquisidor nombrado por el papa para la ocasión, Arnaldo Amalric, se atribuye una frase terrible: «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos», cuando, después de tomar la plaza de Bèziers, sus mílites le expresaron la dificultad de distinguir,  de entre los cautivos, a los herejes para castigarlos.

En Aragón existió una inquisición durante el XIII de la que fue inquisidor general Nicolás de Aymerich, que redactó el Directorium Inquisitorum, una famosa obra que sirvió de guía a inquisidores posteriores para la detección de los delitos perseguibles, técnicas de interrogatorio (incluido el “buen uso” de la tortura) y aplicación de penas.

En la novela de Umberto Eco El nombre de la rosa, obra de ficción, aparece un inquisidor, Bernardo Gui, personaje histórico, involucrado en la persecución y represión de los dulcinianos (de Dulcino de Novara), otra secta milenarista y pobrista, a cuyos seguidores Bernardo cree responsables de los crímenes que se producen en el monasterio, escenario de la novela.

Como denotan estos ejemplos cuando se estableció el Santo Oficio en el siglo XV en Castilla y Aragón, reclamado por los Reyes Católicos ante el pontífice, ya hacía algunos siglos que los tribunales de la inquisición venían haciendo de las suyas en Francia, Italia, Alemania o Aragón. De hecho, hasta finales del XVII en que terminan las “guerras de religión” no se abandona la idea de exterminio de los oponentes religiosos, tildados siempre de heréticos, y, aunque afloja, no desaparece la persecución de los disidentes religiosos en el interior de cada Estado ‒la Paz de Westfalia (1648) que puso fin a la Guerra de los 30 años estableció el principio Cuius regio, eius religio (la religión del príncipe se aplica a todos sus súbditos)‒. La intolerancia religiosa que caracteriza al periodo incluía la persecución de “comportamientos desordenados”: brujería, homosexualidad… y la censura en toda clase de escritos y obras de arte. Es una práctica habitual juzgar el pasado con criterios y valores del presente; pero, hay que recordar que la idea de libertad no tenía la misma formulación ni las connotaciones de excelencia que hoy le damos y que el concepto de derechos humanos es muy moderno: en la época no se aplicaban en parte alguna, ni siquiera se habían formulado. Fue necesario que transcurriera todo el siglo XVIII, con la revolución ideológica y moral que supuso la Ilustración, para que apareciera la primera formulación por escrito. Sin embargo, con ser esto aplicable a todo el orbe cristiano, la Inquisición española alcanzó una especial fama de institución truculenta y sin parangón ¿Por qué?

1) Tuvo un carácter permanente que la hizo perdurar hasta la irrupción del liberalismo decimonónico. Muy debilitada en el XVIII y convertida en reliquia esperpéntica en el XIX fue un festín para las críticas más agrias del liberalismo emergente, a la vez que proporcionaba a la literatura y pintura románticas y “progresistas” de la época los escenarios truculentos y personajes oscurantistas y siniestros que necesitaba. 2) Presentó más claramente que ninguna otra inquisición conocida  carácter estatal, pese a su condición religiosa, porque, no sólo se integró en las estructuras del Estado sino que, al menos en sus mejores momentos, reforzó eficazmente la política interior y exterior de la Corona, a saber: formación de un Estado moderno (con capacidad para incidir en todos los aspectos de la vida de los individuos), unificado sobre una sociedad homogénea (sin minorías fragmentadoras), así como la defensa de la ortodoxia contrareformista. Ello le valió convertirse en jugoso objetivo de la propaganda de los enemigos exteriores del Estado, especialmente de aquellos con los que hubo una contradicción religiosa (Países Bajos, Inglaterra…)

Pero ¿realmente fue una institución cruel y sanguinaria? Sin duda alguna, pero es difícil librar a cualquier tribunal de la época, civil o religioso, de esos calificativos, incluso una comparación desapasionada podría serle favorable. Al menos la arbitrariedad, que era norma, valga la contradicción, en todas partes, en la Inquisición se reprimió bien. Todo estaba protocolizado con rigor, incluida la tortura: se aplicaba sólo para obtener confesión, que no era válida si el reo no la confirmaba en posterior interrogatorio sin tormento y si no lo hacía podía repetirse la secuencia, pero nunca más tres veces; contra lo que han difundido imaginaciones morbosas sólo se utilizaban tres clases de tormento que fueron con el tiempo reduciéndose a una, el potro; se aplicaba en presencia de un médico, que tenía la misión de velar por la vida y salud (¿?) del reo, y de un notario que registraba lo que ocurría en la sesión minuciosamente. Probablemente no menos terrible que el tormento eran otros aspectos del proceso, como que el reo desconociera de qué se le acusaba y quién le denunciaba; la práctica frecuente de la confiscación de bienes (muchas de las casas de inquisición que se conservan en pueblos y ciudades proceden de ese procedimiento) con los que el tribunal se financiaba, aparte multas, limosnas y demás aportaciones de los acusados; la excesiva duración de los procesos, etc. Sin embargo, al contrario que en otros tribunales inquisitoriales, una vez que el reo aceptaba los cargos podía disponer de un abogado defensor, aunque en los casos de doctrina los letrados tenían que hilar muy fino para no ser acusados a su vez de herejía.

Naturalmente no todos los procesos acababan en pena capital. Desmintiendo las cifras desorbitantes que proporcionó la historiografía liberal del XIX, hoy se considera que la inquisición española no debió llegar a ejecutar al 2 % de los procesados, lo que daría una cifra para el conjunto de los siglos XVI y XVII de unas tres ejecuciones por año en todos los territorios de la Corona, incluidos los de Italia y América; la comparación, en cuanto a rigor, con los tribunales seculares le es muy favorable; respecto a los extranjeros baste decir que la caza de brujas dio más de 100.000 víctimas en Alemania y 50.000 en Inglaterra, mientras que en España los inquisidores desdeñaban perseguirlas por considerarlas producto de la ignorancia; en Francia la matanza de S. Bartolomé, desencadenada la noche del 23 al 24 de agosto de 1.575, acabó con la vida de 10.000 a 20.000 hugonotes (protestantes) 3.000 de ellos en París. Es obvio que la vida valía poco en todo el continente y que la ideología o las creencias eran causa de muerte en todas partes, no sólo, ni más, en España.

El motivo por el que los RR.CC. solicitaron del pontífice el establecimiento de la inquisición en sus reinos fue el problema que supuestamente creaba la masa de falsos conversos procedentes del judaísmo tras los pogromos de finales del XIV, y por el antisemitismo reinante, las presiones de la iglesia y los excesos de clérigos fanatizados para lograr su conversión. Después de la conquista de Granada su jurisdicción se extendió sobre los moriscos, bautizados masivamente, por la misma razón: se consideraban católicos que apostataban.  Ahora bien, este objetivo decayó tan pronto Granada fue pacificada después de los primeros levantamientos y nunca fue importante en otros territorios, donde abundaban desde hacía un par de siglos, porque era una población básicamente rural protegida por sus señores y de escasa formación. Lo mismo ocurrió con la población indígena de América.  Con la Reforma pronto brotaron algunos focos en Castilla y la Inquisición se apresuró a actuar contra ellos en algunas operaciones diligentes y tempranas que impidieron al nuevo fenómeno cuajar mínimamente. En seguida comenzó a actuar contra experiencias religiosas que se consideraban, en ciertos medios eclesiásticos, de dudosa ortodoxia: el misticismo y el problema de los alumbrados. También extendió su vigilancia sobre aspectos de moral sexual: homosexualidad, poligamia, etc.; sobre la brujería (ya se ha dicho algo sobre esta cuestión), artes mágicas y blasfemia y, por fin, la censura y la represión cultural. De esta forma acabó por estar presente en todos los aspectos de la vida, creando un ambiente de delaciones, sospechas y miedos que dieron lugar a vicios sociales especialmente perniciosos, como la manía de la limpieza de sangre, y motivo para la acusación de ser el principal factor de retardo en el desarrollo cultural y científico de España con relación al resto de la Europa occidental desde el XV

En una fecha tan tardía como 1834 desapareció, ya sin ningún ruido, por un decreto de la regente María Cristina. Era una institución muerta hacía muchas décadas.

 

Esta entrada fue publicada en España y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s