Poderoso caballero es Don Dinero

La consolidación y expansión del capitalismo así como la aceleración de la globalización en las últimas décadas ha permitido la proliferación y, según convencimiento de buena parte de la opinión pública, un peligroso empoderamiento de las grandes transnacionales. Es ya un clásico el temor que inspiran estas grandes corporaciones crecientes frente a los estados que, por su parte, pierden poder y autonomía gradualmente, no sólo ante ellas sino también ante el complejo institucional que surge de la globalización. Sin embargo, esto no es ni mucho menos un fenómeno reciente; es más, hubo situaciones históricas en las que sociedades de capital tomaron decisiones y actuaron con modos y medios que hoy son inconcebibles fuera del ámbito y las atribuciones de los estados. Mostraré algunos casos sin ningún ánimo de exhaustividad.

hamsa

Desde el s. XII y hasta los albores de la modernidad prosperó en los mediterráneos del norte, Mar Báltico y Mar del Norte, una confederación de ciudades, controladas por gremios de comerciantes, prácticamente independientes de sus soberanos naturales, que no sólo controló el comercio en la zona, tutelando, estimulando y al fin monopolizándolo, sino que impuso su ley, protegiendo sus intereses durante algunos siglos, al menos hasta que el descubrimiento de América desplazó el centro de gravedad económica al Atlántico. Nació en la ciudad alemana de Lübeck (1158) y llegó a incluir a más de cien ciudades de Alemania, Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia, ciudades portuarias de la costa, de los abundantes estuarios de la zona o con puertos fluviales del interior (Novgorod). Su actividad era el comercio, pero en aras a su protección y desarrollo fundó nuevas ciudades como Riga o Tallin en una notable labor colonizadora en el Báltico oriental; desarrollo instituciones, como la asamblea (Hansetag) que se reunía en Lübeck; y propagó el bajo alemán medio como lengua franca, primer relevo del latín registrado en Europa. En la cumbre de su apogeo llegó a entrar en guerra con el reino de Dinamarca (1368) a quien se impuso. Junto con las repúblicas urbanas italianas que prosperaron por las mismas fechas constituye el mejor ejemplo de construcción de estructuras políticas sofisticadas por parte del capitalismo comercial bajomedieval. Como ellas desarrolló altos niveles de prosperidad, un desarrollo tecnológico en la industria, la construcción naval y en las finanzas. En su ocaso influyó el desarrollo del mercado americano, la consolidación de las Provincias Unidas de los Países Bajos y de Inglaterra, como nuevas potencias en el comercio marítimo, y la Guerra de los 30 años.

Fueron estos los nuevos protagonistas con los que el capitalismo mercantil dio el siguiente salto, creando unas estructuras de poder, no sólo económico, como nunca se había visto ni se vería después. En el S. XVI el lucrativo comercio de las especias estaba monopolizado por Portugal, que utilizaba a Amberes como redistribuidora para Europa del Norte; con el levantamiento de las Provincias Unidas frente a la Corona Hispánica, tal función pasará a Hamburgo, con lo que los comerciantes de los Países Bajos perdieron una fuente de actividad muy importante. La incapacidad de Portugal para atender una demanda creciente, la absorción de la corona portuguesa por Felipe II (1580) y  la perdida de los beneficios de Amberes incitó a los comerciantes neerlandeses a ensayar viajes por la ruta lusa y hostigar sus factorías. En 1602 crearon la Cía. Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) que se alzó con el monopolio del comercio asiático por carta de privilegio otorgada por los Estados Generales de los Países Bajos, convirtiéndose en la primera corporación multinacional y la primera sociedad por acciones de la historia. Sus poderes fueron tan grandes que pudo establecer colonias, acuñar moneda, levantar tropas y declarar la guerra. A mediados del XVII se había convertido en la empresa más rica de la historia de la humanidad, con 150 buques mercantes, 40 buques de guerra, 50.000 empleados y 10.000 soldados. De hecho se apoderó por la fuerza de todo el archipiélago que constituye hoy Indonesia y la controló durante doscientos años como una colonia propia, hasta que entró en bancarrota en 1800 y el estado neerlandés (entones República Bátava) disolvió la compañía, asumiendo su deuda e incorporando sus territorios como colonias de la nación.

La fundación de la VOC fue precedida en dos años por la creación de la Compañía Británica de las Indias Orientales (EIC=East Indian Company), cuyo desarrollo será más paulatino y no se convertirá en una sociedad anónima por acciones hasta después de 1612. Como era habitual comenzó con una carta de privilegio otorgada por Isabel I y el ámbito de sus operaciones fue especialmente el subcontinente indio aunque sus tentáculos alcanzaron Japón y las costas meridionales de China. En su caso las especias fueron superadas por la seda, algodón, índigo (colorante), sal, té, opio… El establecimiento en factorías dio lugar a fundaciones que hoy son ciudades millonarias, como Calcuta, Madrás o Bombay, desde las que se fue extendiendo el control del territorio, que fue casi total desde mediados del XVIII. La India se había convertido en una colonia de la Compañía, que llegó a mantener más de 300.000 efectivos militares (más que cualquier potencia europea) y a sostener guerras con los competidores franceses (guerras Carnáticas) y con el Imperio o Confederación Maratha, en el proceso de ocupación territorial; por último, con más protagonismo del estado británico, las Guerras del Opio (1838-1860), que estallaron al resistirse China a permitir el comercio de la droga en su territorio por el que presionaban la Compañía y otros comerciantes (Inglaterra había liberalizado su comercio en la zona). Hasta mediados del XIX mantuvo su dominio y privilegios, que fue perdiendo paulatinamente; al fin, tras la sublevación de los Cipayos (1857), el gobierno británico asumió el control de la India hasta su independencia en 1947.

La Liga Hanseática fue producto del protocapitalismo bajomedieval que se florecía en “burgos”, con una fuerte autonomía frente a  sus soberanos, insertos en espacios marcados por el feudalismo y la economía rural. El gremio era la forma de organización elemental (la Liga fue una confederación gremial), que defendía con celo sus intereses y los privilegios alcanzados. Las compañías, como la VOC y la EIC, son el resultado del primer capitalismo, denominado mercantil por la hegemonía de esta actividad económica, consecuencia de los grandes descubrimientos geográficos del XV-XVI y otros muchos fenómenos que definen la modernidad. Las ideas económicas del momento (mercantilismo) estimulaban el comercio, considerado fuente principal de riqueza, pero los estados intervenían en un afán generalizado de afirmar la soberanía, otorgando con frecuencia privilegios de explotación con límites temporales y territoriales muy flexibles en la práctica. El ocaso de las compañías de carta coincidiría, no por casualidad, con la llegada de las nuevas ideas y praxis librecambistas.

Lo cierto es que en esta época temprana del capitalismo instituciones meramente económicas desempeñaron funciones políticas y ejercieron poderes legislativos, jurídicos, punitivos, monetarios, etc. que hoy sólo concebimos como emanación de los estados, y todo ello sobre territorios inmensos y poblaciones millonarias. El balance es complejo: por una parte se puede considerar positivo, desde la óptica occidental, en sus aspectos económicos, de logros tecnológicos, y, por supuesto, para la consolidación y progreso del capitalismo; por otra, negativo por la brutalidad de los colonizadores sobre las poblaciones indígenas, de los que nadie se ocupó desde las metrópolis (no hubo aquí unas Leyes de Indias como en el caso americano), ni sobre el medio, alterado sin miramientos en pro del mayor beneficio; se rompieron los equilibrios sociales, se destruyeron economías ancestrales, y si el impacto demográfico fue menor que en el Nuevo Mundo se debió únicamente a que la población asiática estaba en contacto desde siempre con los patógenos ante los que estaban inermes los amerindios.

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